En medio del gris de la ciudad, el mural respira color; el DJ
inmóvil parece escuchar el murmullo del viento y transformarlo
en ritmo. Su mirada, aunque pintada, sigue a las personas que
pasan con prisa, ajenas a que sus pasos marcan el compás de
una melodía invisible que se mezcla con el ruido del asfalto y el
eco del día que apenas despierta.
por: Steban Ramirez, Sergio Tovar, Laura Tabares, Sergio Cespedes
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