La imagen muestra una vista nocturna de una gran ciudad llena de luces que se extienden hasta el horizonte. En primer plano, sobre una montaña, hay una iglesia iluminada con techo rojizo y una torre blanca. El cielo tiene tonos azules y naranjas del atardecer.

Monserrate son los ojos de Bogotá

Sergio, pintor bogotano, subió a Monserrate en busca de inspiración. Al ver el amanecer, entendió que Bogotá se pinta con el corazón.

Por: Sergio Cespedes

Sergio es un hombre bogotano que siempre había soñado con tener la pintura que definiera bien a Bogotá, que expresara lo que veían y sentían los ojos de el al ver todos los días a Bogotá amaneciendo.

Pero aunque había intentado hacer una obra de arte perfecta por todos los rincones de Bogotá, no sentía que lograba
expresar ese mensaje en su pintura. Se sentía perdido, no sabia como hacer que las personas se conectaran con su obra de Bogotá, hasta que, una madrugada sin poder dormir, pensando en cómo podía lograr el objetivo que lo tenia desvelado, se le ocurrió subir a Monserrate.


Llego el día de subir a Monserrate. Cogió sus pinturas, pinceles, lienzo y una botella de agua; las puso en su mátela, salió de su casa sin muchas expectativas de lograr su obra de arte, tomo un Transmilenio hasta el centro de Bogotá.
Mientras que iba en el camino observaba a las personas, el amanecer, cada estructura y, inconscientemente, se iba conectando y teniendo ideas que solo ese día se le estaban pasando por la mente. Llegó, miro hacia arriba y empezó a sentir el aire y frio de Bogotá que bajaba desde la punta de Monserrate.

Veía como las personas subían con alegría y ansias de llegar a la cima. En su mente él se decía “ahora yo
sí podre llegar hasta allá sin desmallarme”. Una abuela lo miro y no lo veía muy convencido, así que se le acerco y le dijo motívese, mijo que cuando usted vea las maravillas que se va a encontrar allá arriba, créame que no se arrepentirá.


Para Sergio, esas palabras lo motivaron, cerro los ojos y empezó a subir por esas escaleras rocosas, llenas de naturaleza, animales y personas con una energía mágica que lo hacían conectar y entender mas las palabras que le había dicho la abuela.


Llego a la cima, vio a demasiadas personas, tiendas, restaurantes y una iglesia. Al ver como salía el sol y empezaba a iluminar a toda Bogotá se quedo sin palabras, se le riso la piel, se quedo mirando y observando por un tiempo, cuando de repente la abuela que se la había acercado abajo, se volvió a aparecer arriba y lo miro le sonrió y le dijo ¿si ve, mijo? yo le dije que no se iba a arrepentir, lo único que Sergio le pudo decir en ese momento fue gracias abuela usted tenía toda la razón esto era lo que yo necesitaba ver de Bogotá, cuando el le dijo esas palabras la abuela se alejo y el sol la estaba iluminando y desapareció. Sergio supo que era un mensaje del destino para que ese día pudiera expresar todo lo que era Bogotá y sus maravillas en el lienzo.


Saco sus materiales, se hizo en una esquina de Monserrate, se puso cómodo y empezó a pintar, en su mente solo veía cosas únicas que jamás había visto de Bogotá. Pintaba cada parte de la ciudad, su naturaleza, las montañas que la rodeaban, las personas, el cielo totalmente azul sin ninguna nube. Se tomo el tiempo adecuado para describir lo que es Bogotá y lo hermosa que se veía desde esa maravillosa montaña, llego el atardecer y miraba como el sol se iba escondiendo por las montañas, termino la obra, la puso al frente de Bogotá y se le salieron las lágrimas, sentía que, por fin, después de tanto tiempo, había logrado expresar lo que era Bogotá, una ciudad llena de personas que le daban vida, su caos y la calma.


En ese momento se empiezan a acercar personas y miraban el lienzo y solo podían sonreír y felicitar a Sergio. Muchas personas le tomaban fotos a él y la obra de fondo con Bogotá. Sergio entendió que había logrado esa conexión que tanto estaba buscando, que no tenia que tener una técnica perfecta, sino que las personas vieran a Bogotá como el la veía.


Las personas empezaron a irse. El sol ya se estaba escondiendo por completo, llegaba la noche en Bogotá y, de repente, el sintió que lo estaban mirando desde la iglesia, volteo a mirar y se dio cuenta de que era la abuela. Ella lo miro, le sonrió, el solo parpadeo y ya no estaba, se dio cuenta que había sido una señal y un recordatorio de que Bogotá siempre habla a quienes lo escuchan de corazón.

Sergio respiro, sonrió y guardo todas sus cosas en la maleta, bajo y llego a su casa, puso el lienzo en la pared de la casa y cada vez que las personas miraban la obra y le preguntan el significado él les decía muy orgulloso Monserrate son los ojos de Bogotá porque cuando la miras desde arriba vez la descripción perfecta de la ciudad desde allá puedes aprender a verla de verdad.

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