Luciana Lopez Gutiérrez
El amanecer en Bogotá siempre tiene algo que llama la atención de cada persona que lo ve. El sol, se asomaba en los cerros orientales y pintaba de dorado a Monserrate que vigilaba toda la ciudad. Valentina, una joven con sueños y muchas aspiraciones de cumplir cada uno de sus sueños quien tenia 25 años de edad, se abrigo antes de salir ya que el clima estaba bastante frio y nublado. Esa mañana no era como las demás: iba a recorrer Cundinamarca para descubrir nuevas ideas para su proyecto turístico.
El tráfico, que todos los días un reto imposible en esta ciudad caótica. Desde la ventana de Transmilenio, Valentina observo vendedores ambulantes ofreciendo café, obleas y arepas.
La primera parada fue en la calendaria. Alli, las calles empedradas contaban historias de independencia y cultura. Entro al Museo del Oro donde se deslumbró con las piezas que se veía de las comunidades prehispánicas.
Para Valentina, no era solo un museo sino también una fuente de inspiración. Luego se detuvo en la plaza de Bolívar, Bogotá podía llegar a ser caótica pero también era un punto donde los símbolos demostraban que la ciudad era la ciudad político y espiritual de Colombia.
Valentina allí inició su viaje, con la esperanza de hacer una nueva vida y con muchos sueños por cumplir, su primera parada Zipaquira maravillándose con catedral de sal, también recorre Guatavita, donde reflexiona sobre la leyenda de El Dorado y las oportunidades del turismo ecológico y cultural.
De regreso a Bogotá, pasa por Usaquén y finalmente sube a Monserrate, donde contempla la ciudad iluminada y decide crear una plataforma digital para promocionar rutas turísticas y experiencias en Bogotá.

